
La chica de Lars, dirigida por Craig Gillespie y escrita por Nancy Oliver, parte de una premisa engañosa para el común de la comedia estadounidense: un joven llega a casa de su hermano y cuñada con la noticia de haber conseguido una nueva pareja, y éstos se sorprenden al descubrir que la mujer esperada es en realidad una muñeca proveniente de un sitio pornográfico en Internet. Menciono engañosa por las múltiples respuestas que he encontrado en diferentes sitios web sobre el tono de la situación y su tratamiento. ¿Es una comedia negra en donde se pretende engañar a los personajes y al espectador sobre una farsa que genera el protagónico, o es acaso una comedia sexual en donde se busca sugerir y ahondar sobre una posible relación humano-plástico? Personalmente me parece que ninguna posición logra una interpretación acertada sobre el filme, y podría añadir que el sustantivo comedia ni siquiera se acerca a la descripción de la película.
Pienso que La chica de Lars es un drama bien confeccionado sobre la necesidad humana de aliviar la ineficiencia emocional a partir del uso de objetos o juguetes para, posteriormente, encarar una relación real y madura. El desarrollo del personaje protagónico sostiene dicho comentario. Lars es un joven de naturaleza taciturna a quien le es imposible mantener una relación social, ya sea con sus familiares, conocidos del pueblo o compañeros de trabajo, pues termina huyendo o buscando excusas para evitarlas. Cuando la trama avanza, descubrimos que su inmadurez proviene principalmente de su historia familiar, pues su madre murió cuando le dio luz y nunca la conoció, y su padre fue un huraño con quien nunca pudo entablar una relación cercana. Por otra parte, su hermano y su esposa apenas logran reconocer momentos para acercársele, hasta que lo invitan a vivir a su casa y generan en Lars una catarsis que lo lleva a conseguir la dichosa muñeca-mujer.
¿Es posible que Lars sea un enfermo mental que se interrelaciona plácidamente con una mujer ficticia? En apariencia sí, pues le inventa una historia a la muñeca que dé coherencia a su condición y en donde pueda proyectar sus anhelos: la mujer se llama Bianca, es una misionera muy religiosa que no gusta compartir cama con su novio, su descendencia es parte brasileña y parte noruega, es tímida por lo que casi no habla y apenas puede moverse debido a que tiene que estar en una silla de ruedas. Las características que le otorga a la muñeca son suficiente para que los demás miembros del pueblo la reconozcan y acepten de manera normal el delirio de la situación, al grado de integrarla a las actividades cotidianas de la comunidad: la llevan a misa, a leerle a los niños pequeños a una escuela, a cortarle el pelo, la bañan, la atienden en un hospital e incluso la invitan a las reuniones sociales del lugar, con tal de que Lars manifeste agrado e integración pero también como método para no sentir miedo frente a la muñeca.
La curiosidad entonces recae, ya no sólo sobre Lars, sino sobre el uso de realidades y personajes ficticios que recurre la condición humana para indagar y practicar sobre su propia existencia, situación que es común durante la infancia. Se considera que regularmente un niño aprovecha los juguetes para aprender o "practicar" su modo de convivencia frente a otros, para posteriormente trasladar dichas actitudes a una relación real. Por ejemplo, una niña que aprende a cuidar maternalmente una muñeca, de alguna manera ejerce un simulacro que espera atender en varios años. Podría pensar que la película se empeña en afirmar implícitamente que Lars no es un "enfermo mental", sino únicamente que ha llevado al extremo su necesidad de reemplazar sus necesidades emocionales a un juguete o amigo imaginario, y que su biografía le ha negado dicha oportunidad hasta una edad adulta.
El problema se extiende cuando la situación no sólo se da en Lars, sino en varios personajes de la película sin haber discusión sobre ello. Por ejemplo, los dos principales compañeros de trabajo de Lars se pelean constantemente en la oficina por juguetear maliciosamente con los muñecos del otro. Ella, una chica que siente una atracción secreta sobre Lars, se acompaña de un oso de peluche y él, un muchacho atracón que se entretiene visitando sitios web pornográficos, se rodea de juguetes de acción; ambos terminan enredados cuando amenazan en esconder y destruir los juguetes de su contrario. ¿A poco es "normal" que un ser adulto se rodee de juguetes y les otorgue una intensa significación personal? Además, aunque no se menciona explícitamente, me parece que el contexto religioso en que se ubica la película también parece generar una reflexión sobre la relación entre Dios y el ser humano, muy similar a lo que ocurre entre Lars y la muñeca. ¿No parece que la película intenta decir que Dios es quizás un "amigo imaginario"del hombre, un muñeco ficticio con el que compartimos nuestro ser, desde una civilización que se encuentra en su etapa infantil?
Y es que el concepto de madurez como modo de afrontar los conflictos reales pareciera ser el eje de la película. En alguna escena Lars le cuestiona a su hermano en qué momento sintió que se convirtió en un "hombre", y éste dubitativamente le contesta "cuando dejé de ser egoísta y me ocupé por los demás". La travesía de Lars adquiere relevancia cuando descubre que, paulatinamente, Bianca se empieza a deteriorar y a enfermar al mismo tiempo en que Lars palpita y se re-descubre en el mundo real, con gente real, y en momentos reales. Es decir, cuando toma la decisión de abandonar el juguete por el contacto vital y espinoso que sólo otro ser humano puede otorgar. ¿Acaso dicho mensaje tiene algo de comedia negra o sexual?
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